Historia

¿Cómo empezó todo? La cura Salus

“Con demasiada facilidad se nos olvida que no vivimos de los que comemos, sino sólo de lo que realmente digerimos.”

Doctor en medicina Otto Greither

El doctor en medicina y médico en ejercicio Otto Greither llegó a esta conclusión después de haber padecido él mismo una grave enfermedad. El doctor Greither fué durante toda su vida una persona curiosa y ávida de nuevos conocimientos. Nada más doctorarse, en el año 1896, siguió formándose como especialista en neurología y estudió con prestigiosos médicos de su época. Pero como sus inquietudes iban mucho más allá, se dedicó también a estudiar veterinaria y cursó estudios de odontología en Berlín. “Eso me hizo darme cuenta de lo importante que es la alimentación natural y el uso correcto de los dientes al masticar los alimentos para prevenir infinidad de enfermedades que tienen su origen en el aparato digestivo y en el proceso de la digestión”.

Estos conocimientos le resultaron muy útiles más adelante porque, a los 30 años de edad, el doctor Otto Greither,que siempre había estado sano hasta entonces, enfermó gravemente. “Me volví una persona nerviosa, sufría debilidad física […] Me sentía fatal y en ese estado de debilidad permanente la recuperación era muy lenta”. Cuando su estado de salud empeoró los médicos le recomendaron que se sometiera a una operación del estómago. Pero durante los preparativos para la intervención se produjo un pequeño “milagro” pues los enemas de agua que le aplicaron eliminaron las molestias. No obstante, al cabo de poco tiempo volvió a declararse la enfermedad con renovada intensidad. Atado de nuevo a la cama, reflexionó mucho sobre su estado. Sus amplios conocimientos de medicina le fueron de gran ayuda. La experiencia cosechada en la fase anterior de la enfermedad le hizo suponer la existencia de un vínculo entre su forma de alimentarse y sus problemas de salud. Tampoco descartó que una digestión deficiente pudiera haber contribuido a desencadenar la enfermedad. A partir de este momento estableció  un nuevo régimen alimenticio muy estudiado y perfeccionó el automasaje contra el estreñimiento que también recomendaba el impulsor de la Lebensreform Viktor Prießnitz. Greither acuñó para esta práctica el término “empuje abdominal”. Con él se refería al ejercicio consistente en meter la pared abdominal y empujarla hacia fuera rítmicamente. Después de haberse curado a sí mismo con dieta y con la técnica del masaje abdominal empezó a llevar una vida nómada como médico e investigador en terapias de curación más naturales. Hacía suplencias a sus colegas en consultas de toda Alemania para estudiar las diferentes costumbres alimentarias existentes en las distintas regiones del país. Durante medio año estudió en la Biblioteca Nacional Prusiana de Berlín libros especializados e informes de viajes que recogían los múltiples tipos de alimentación existentes en todo el planeta. Más tarde viajó a países muy lejanos. El entrenamiento de la musculatura abdominal practicado por una tribu india de América del Norte con ayuda de una piedra colocada sobre el estómago le inspiró la creación de su cinturón para el fortalecimiento abdominal progresivo. Como resultado de su propia enfermedad, Greither desarrolló la cura Salus que seguía dos principios fundamentales: “curar significa, primero, limpiar y después mantente sano por ti mismo”.

 

Posguerra: tuvimos que empezar de nuevo desde el principio

Puedo disponer de mi propiedad y, naturalmente, así lo hago, pero también debo compartir
siempre que pueda. Así es como funciona nuestra sociedad.”

Texto de la Constitución de Baviera

Al final de la Segunda Guerra Mundial aproximadamente la mitad de la ciudad de Múnich estaba totalmente destruida, el 90 % del casco antiguo estaba en ruinas. SALUS Haus tampoco se libró, docenas de bombardeos hicieron peligrar la producción. “Pero quedó una parte en pie con la que pudimos empezar de nuevo después de la guerra”, recuerda Otto Greither, hijo mayor del fundador de la empresa, el doctor Otto Greither.

Otto Greither, hijo, se encargó de poner de nuevo en marcha la producción de infusiones. Poco a poco se logró volver a habilitar un espacio para la elaboración de mezclas en la fábrica de la calle Schönstraße, 10. “Y así, con medios muy rudimentarios, fue como volvimos a producir infusiones”. A Otto Greither le tocó desempeñar el papel de cabeza de familia no solo para su hermano Hans, sino también para sus amigos. Los empleados de SALUS Haus se convirtieron en un sustituto de la familia para aquel huérfano de padre y madre de 20 años de edad. “Lo natural era asegurarse de que cada uno de ellos tuviera algo que comer. Jamás fui capaz de comer un pan a solas teniendo a mi lado a alguien que pasaba hambre”, recuerda Greither. Convirtió en norma de conducta el pasaje “propiedad obliga” de la constitución bávara: “puedo disponer de mi propiedad y, naturalmente, así lo hago, pero también debo compartir siempre que pueda. Así es como funciona nuestra sociedad”. Otto Greither no necesitaba hacer publicidad de sus infusiones: “los clientes siempre nos han quitado de las manos todo lo que hemos producido”. En aquella época la fabricación resultaba más difícil que la venta. Para poder elaborar infusiones también en invierno necesitaba leña que, como muchas otras cosas de uso cotidiano, solo recibía a cambio de una “compensación”. Florecía el trueque. “Hoy en día nadie puede imaginar lo difícil que era conseguir un saco de cemento”. Greither necesitaba el cemento para arreglar los edificios del recinto de la empresa. Por cien paquetes de infusiones conseguía un saco de cemento.
A sus 20 años Greither aún no era legalmente un adulto porque en aquel entonces la mayoría de edad se alcanzaba al cumplir los 21. Por eso no estaba autorizado a dirigir la empresa. Pero un notario certificó que podía ser considerado plenamente mayor de edad debido a su experiencia empresarial, gracias a ello consiguió ser inscrito como gerente de SALUS Haus. Tras el primer año de reconstrucción, Salus pudo retomar la producción y comenzar la fase de recuperación. Cada vez había más empleados que volvían a casa después de la guerra. Todos necesitaban trabajo y querían volver a colaborar con la empresa. Por aquel entonces SALUS Haus ya daba empleo a 20 personas a las que se les consideraba más como amigos que como trabajadores, pues dadas las circunstancias de la posguerra para algunos de ellos Salus era casi su única familia. Las experiencias y las enseñanzas prácticas adquiridas en aquella época de escasez marcaron la filosofía de Otto Greither y siguen constituyendo hoy día el fundamento de las prácticas comerciales y de la cultura empresarial de SALUS Haus, una empresa muy comprometida con las personas, la sociedad rural en la que se ubica y el medio ambiente.

El laboratorio Salus

“La calidad es lo más importante. Compramos solo las mejores hierbas y materias primas que es posible conseguir para ir siempre en cabeza. Y por eso también invertiremos constantemente en investigación propia para poder verificar todo, tanto lo que hemos cultivado nosotros mismos como lo que se ha recolectado en otros lugares: ¡todo tiene que ser analizado en el laboratorio!”

Otto Greither

Con la contratación de un farmacéutico para el laboratorio de la empresa en el año 1962 dio comienzo un nuevo capítulo de la historia de Salus. Otto Greither nombró director del departamento científico de la empresa al Dr. Heinz Schilcher, profesor de farmacia de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich. Esta joven promesa de la ciencia, que en su trabajo de doctorado había analizado por vez primera todos los componentes químicos esenciales de una planta a partir de su extracto, debía emplear en la práctica, y por primera vez en el mundo, este procedimiento para verificar la calidad de los productos Salus.

A pesar de los reparos del que entonces era su apoderado, Greither no reparó en gastos a la hora de llevar a cabo este proyecto porque ni el laboratorio de investigación y control existente ni el instrumental analítico satisfacían las exigencias de aquel joven y ambicioso científico. Sin pensárselo dos veces, Greither hizo reformar la cantina de los empleados para convertirla en un gran laboratorio con los más modernos dispositivos de análisis de la época. Greither consideraba que la formación de un equipo profesional bajo la dirección de Schilcher era igual de importante que disponer del equipamiento más moderno. Así que contrató a un doctor en biología, a una farmacéutica y a tres asistentes químico-técnicos. Schilcher estableció criterios enteramente nuevos con sus análisis de la pureza de las plantas. En 1963 introdujo un test con moscas para detectar la presencia de pesticidas. Además desarrolló una batería de 82 cromatogramas de capa fina para analizar la pureza de muestras de plantas. A estos procedimientos les siguieron 46 instrucciones de trabajo para los denominados cromatogramas fingerprint y otras verificaciones para determinar la calidad. Finalmente, en 1967 Schilcher consolidó el análisis cromatográfico de gases para detectar pesticidas. A partir de 1965 publicó sus trabajos científicos en revistas especializadas lo que le valió el sobrenombre de “padre de la fitoestandarización”. Sus estrictas directrices enseguida pasaron a formar parte de la filosofía de la empresa y garantizaron la calidad puntera de todos los productos Salus. Hoy en día el laboratorio de Salus sigue trabajando de acuerdo con los últimos avances en el campo de la investigación, con los dispositivos más modernos y bajo estrictos controles conforme a la farmacopea europea y a las prescripciones de comprobaciones internas de la empresa que determinan un estándar de calidad propio. En la actualidad, en el departamento científico trabajan 51 empleados, buena parte de ellos con formación universitaria. Muchas de las medidas en pro de la calidad que se ha autoimpuesto Salus van más allá de las prescripciones establecidas por la ley porque para Salus lo más importante es conseguir la máxima pureza.

El superventas Kräuterblut®
Floradix® con hierro

“Kräuterblut® Floradix® con hierro se ha convertido en un producto que no puede faltar en los hogares neozelandeses. Nuestras matronas llevan muchos años recomendando este tónico de hierro a las puérperas.”

Rolf Hilke, gerente de Red Seal Laboratories

A finales de 1962 Otto Greither compró al empresario Wilhelm Blumenthal la fábrica de productos medicinales Floradix de Wiesbaden en la que, además de productos como un preparado fortalecedor y un jarabe infantil, también se elaboraba el tónico Kräuterblut® Floradix® con hierro. En aquel momento nadie podía imaginar que Floradix® llegaría a convertirse en el producto más vendido de Salus y, probablemente, en el tónico contra la falta de hierro sin alcohol más vendido en todo el mundo. contenían solamente dos o tres miligramos de hierro bivalente”, recuerda el doctor Heinz Schilcher (fallecido en 2015), antiguo director del departamento científico de Salus. El actual jarabe Floradix® con hierro contiene 75 miligramos de hierro bivalente por cada 100 mililitros. El farmacéutico encontró una fuente natural con un elevado contenido en hierro II, el Saccharomyces cerevisiae, conocido también como levadura de cerveza. Esta extraordinaria levadura puede ser “alimentada” con un compuesto de hierro bivalente que posteriormente será muy bien absorbido por el organismo, ayudando a paliar cualquier necesidad de hierro. En un experimento Schilcher logródemostrar que el organismo humano puede absorber el 30 % de ese hierro contenido en la levadura. Desarrolló una nueva fórmula para el tónico Floradix ® Kräuterblutsaft a base de jugos de frutas y extractos de plantas con contenido en hierro y “levadura férrica” que aportaba 45 miligramos de hierro bivalente por cada 60 mililitros de tónico. Al mismo tiempo introdujo una mejora tecnológica en la fase de embotellado con el calentamiento breve a altas temperaturas, el mismo procedimiento empleado para conservar la leche. Los científicos de SALUS Haus han mejorado constantemente la composición del tónico de hierro. La fórmula actual es del año 2008. En la mayoría de los países a los que la empresa exporta el tónico Floradix® es todo un superventas. Christel Gursche, que ha distribuido productos SALUS en Estados Unidos junto con su marido, cuenta cómo este “puso todo su empeño en introducir con éxito Kräuterblut® Floradix® en el mercado americano y también lo tomaba y estaba entusiasmado con los resultados”. La eficacia de Floradix® con hierro también se ha divulgado en el deporte de alto nivel. En un encuentro del sector de las Reformhäuser celebrado en St. Moritz se organizó por vez primera una carrera de esquí en la que participaba una deportista famosa, la esquiadora Christa Kinshofer, que entonces vivía en Rosenheim. Después de ganar la carrera, Kinshofer tenía que dirigir unas breves palabras a los 200 participantes. Y decidió de forma espontánea hablar durante media hora de lo mucho que le había ayudado Floradix® con hierro a alcanzar la victoria. “Me quedé literalmente sin habla”, recuerda el entonces director del departamento de ventas, Richard Mayr. Resultó que muchos otros atletas especializados en deportes de invierno también tomaban Floradix®. Y así fue como, entre 2006 y 2010, Salus se convirtió en un importante patrocinador de Magdalena Neuner, Martina Beck (de soltera Glagow), Verena Bentele, Martin Braxenthaler, Theresa Kempfle, Andrea Rothfuss y Gerd Schönfelder. Estos atletas patrocinados por Salus ganaron en total 21 medallas, entre ellas 14 de oro, en la Olimpiada de Invierno y en los Juegos Paralímpicos celebrados en la ciudad canadiense de Vancouver en el año 2010. Los deportistas no solo hacían publicidad de Floradix® en carteles y anuncios sino también en sesiones de firmas de autógrafos.

La “Lebensreform”

“Por aquel entonces vendimos productos Salus desde el primer día. Naturalmente, eso fue gracias a la gran variedad de productos de la marca: infusiones, elixires, cápsulas…
teníamos en nuestro surtido todo lo que Salus nos ofrecía.”

Jörn Lesske, Reformhaus Lesske en Bergisch-Gladbach

Contraponían la medicina naturista a la medicina académica, la agricultura ecológica a los pesticidas químicos, el estilo de vida vegetariano al creciente consumo de carne: la “Lebensreform”, término que aparece por vez primera en los años 90 del siglo XIX, fue una corriente que arraigó en un cierto sector de la población que quería reaccionar ante el cambio de las condiciones de vida y la precariedad social fruto de los procesos de urbanización, industrialización y concentración de la población en núcleos urbanos. Expresiones como “estilo de vida natural”, “arte del vivir humano sano y razonable”, “dietética” y similares se empleaban como sinónimos de Lebensreform. El núcleo de este movimiento estaba integrado por el vegetarianismo, la corriente de la medicina naturista y el nudismo. En esa época surgieron también los alimentos integrales y el muesli. Entre los representantes más conocidos de la medicina naturista destacan los agricultores Vinzenz Prießnitz (1799- 1851) y Johann Schroth (1798-1856), así como el sacerdote Sebastian Kneipp (1821-1897). El comerciante berlinés Carl Braun (1858-1943) fue el primero en poner a la venta los productos de los reformadores en una sección aparte. Así surgió el antepasado común de todas las “Reformhäuser”: en 1887 abrió una tienda de productos acordes con la Lebensreform en la Potsdamer Bahnhof de Berlín y le puso por nombre “Gesundheitszentrale” [Central de la Salud]. Carl August Heynen abrió la primera “Reformhaus” bautizada con ese nombre en el año 1900 en Wuppertal. De este modo ya no era el fabricante quien distribuía y vendía directamente sus productos al consumidor sino que ese proceso se llevaba a cabo a través de la “Reform( waren)haus” como comercio especializado. A lo largo de décadas se desarrolló una “red de Reformhäuser” por toda Alemania. En 1925 ya había 200 “Reformhäuser”, parte de las cuales se unieron en una asociación de propietarios alemanes de “Reformhäuser”. De esta asociación surgió en 1927 una cooperativa que en 1930 se autodenominó Neuform Vereinigung Deutscher Reformhäuser e.G. [Asociación de “Reformhäuser” Alemanas Nueva Forma, cooperativa registrada]. El doctor en medicina Otto Greither, fundador de la empresa Salus, también creó sus propias “Reformhäuser”, los “centros de información y venta de Salus”. Pero el esfuerzo organizativo que requería su administración a largo plazo resultó excesivo por lo que la dirección de la empresa decidió deshacerse de las “Reformhäuser” propias. Posteriormente, las “Reformhäuser” se convirtieron en los clientes más importantes de Salus.“Después de la guerra mi padre abastecía con su negocio de panadería al por mayor a las «Reformhäuser» de Renania del Norte-Westfalia. En otoño de 1956 mi madre abrió en Colonia-Deutz una pequeña «Reformhaus » como segunda fuente de ingresos familiares, a la que pronto se sumó un segundo establecimiento. En 1969, ya cualificado como droguista, abrí mi propia «Reformhaus». Con el tiempo añadí a este otros establecimientos”, recuerda Jörn Lesske, propietario de la Reformhaus Lesske en Bergisch-Gladbach. En sus épocas de mayor expansión, Lesske daba empleo a más de 40 trabajadores en sus nueve filiales. En el caso de Georg Lässing, propietario de la Reformhaus Lässing en Kirchheim/Teck, también fue su madre quien puso la primera piedra del negocio en el año 1936. Cuando en 1964 Lässing se hizo cargo de la empresa de sus padre, Salus empezó a suministrarle directamente sus productos, primero diversas variedades de infusiones y el tónico Kräuterblut ® Floradix® y más tarde otros preparados. A partir de ese momento la “Reformhaus” creció con gran rapidez. Con el tiempo Lesske y Lässing traspasaron sus “Reformhäuser” a sus hijos que siguen dirigiéndolas con éxito en tercera generación. Desde hace 100 años SALUS Haus forma parte de la Lebensreform y es un socio de confianza de las “Reformhäuser”. La empresa ha crecido junto a las “Reformhäuser” y actualmente es el mayor fabricante de productos acordes con la Lebensreform de Alemania con cerca de 1.500 preparados.

Schoenenberger. De competidor a socio

“Adquirí Schoenenberger únicamente para que no fuera absorbida por un consorcio. De camino al notario todavía pregunté al hijo del fundador si no quería continuar él mismo con la dirección de la empresa.”

Otto Greither

El fundador de Salus era médico. El fundador de Schoenenberger, Walther Schoenenberger (1901-1982), era farmacéutico. Existen muchas similitudes entre ambas empresas. Ese fue también uno de los motivos por los que Salus adquirió en 1991 a su mayor competidor. Walther Schoenenberger ya se había interesado por los jugos vegetales durante sus estudios de farmacia. Estaba convencido de que las plantas solo podían desplegar plenamente sus efectos curativos mediante la interacción sinérgica de sus diferentes componentes, tales como sustancias vegetales secundarias, vitaminas y oligoelementos. Y la máxima concentración de estas sustancias se encuentra únicamente en la planta fresca. En los años 20 utilizó como laboratorio experimental la cocina de su madre donde ensayó formas no agresivas de obtener el jugo exprimido de plantas frescas, libre de alcohol y de conservantes. Seis años más tarde ya había dado con el procedimiento adecuado y en 1927 comenzó la primera producción en Cannstatt (Stuttgart). Un año después, en 1928, tuvo que aumentar su capacidad productiva y trasladó el centro de producción a la cercana localidad de Magstadt, en Stuttgart, lugar donde todavía tiene su sede la empresa..

Schoenenberger es también propietaria de los derechos de la marca “Labiosan” para Alemania y Suiza. Luis Trenker (1892-1990), leyenda del alpinismo oriundo del sur del Tirol, publicitó esta pomada a base de cinc. Cuando se encontraba en la cordillera del Himalaya para escalar un ochomil pudo sanar la pierna de un sherpa de una herida difícil de curar con ayuda de “Labiosan”, que en aquel entonces era el único remedio contra las quemaduras labiales en alta montaña. La carta donde se refiere a ello todavía se conserva en el archivo de Schoenenberger. En los años 70 la empresa desarrolló una línea deportiva propia, “OLBAS Sport”, en estrecha colaboración con el entonces médico de la selección alemana de fútbol. Schoenenberger tenía previsto dejar de producir esta línea deportiva precisamente en 2006, el año en que se celebró el campeonato mundial de fútbol en Alemania. La indignación de la selección nacional fue tal que se siguió produciendo “OLBAS Sport”. Desde entonces Schoenenberger es proveedor oficial de la DFB. Los jugadores utilizan el spray frío no solo para aliviar las contusiones sino que se lo rocían sobre la piel debajo de la camiseta. Los aceites esenciales se evaporan al entrar en contacto con el cuerpo y consiguen que los jugadores puedan respirar mejor por la nariz. “OLBAS Sport” también acompañó al equipo alemán en 2014, cuando ganó por cuarta vez el título en Brasil. Con la adquisición de Schoenenberger el grupo Salus se convirtió en líder del mercado del sector de las “Reformhäuser”. Ambas empresas encajaban a la perfección, no solo porque tenían una filosofía empresarial similar sino también porque sus gamas de productos apenas se solapaban. Los jugos de plantas, el punto fuerte de Schoenenberger, eran únicos por su calidad y variedad. La empresa también había seguido una estrategia similar a la de Salus comprando varias firmas como, por ejemplo, el fabricante de productos alimenticios Hensel o el negocio de cosméticos Extracta, actualmente Schoenenberger Naturkosmetik, que completaban perfectamente la oferta de la empresa. La adquisición se produjo porque Hans Schoenenberger, el hijo del fundador de la empresa, se jubilaba sin tener ningún sucesor en el ámbito familiar. Otto Greither trató a los empleados de Schoenenberger como a los suyos propios. Naturalmente no se despidió a ninguno. La fusión de diversos departamentos, como los de servicio externo, contabilidad o informática, solo se llevó a cabo después de varios años, cuando a algunos empleados les llegó la edad de jubilación.

El biotopo de bosque ribereño de Salus. Un refugio para la naturaleza

“Los niños se vuelven locos de entusiasmo cuando contemplan en vivo por una webcam a los herrerillos incubando en el nidal.”

Nadine Patzelt, voluntariado ecológico

El bosque ribereño situado entre el Mangfall y el canal del Mangfall pertenecía a la central hidroeléctrica que Otto Greither, propietario de la empresa Salus, compró a la firma Steinbeis en la localidad de Bruckmühl (Alta Baviera), actual sede de la empresa. En 1951 el anterior propietario había arrendado al fotógrafo y ornitólogo Adolf Peschke aquel terreno de bosque ribereño de cerca de tres hectáreas de extensión. Durante 30 años Peschke anilló allí a varios miles de aves migratorias para seguir sus rutas de vuelo.

En 1995 Otto Greither encargó el trazado de un camino de 800 metros de largo a través de este entorno silvestre y primigenio y en el año 2000 hizo accesible al público este terreno como “biotopo de bosque ribereño de Salus”. Otto Greither tiene un gran empeño en conservar este bosque, que está prácticamente indemne, para las futuras generaciones. “Mi hermano Hans se ocupa del biotopo y yo le proporciono toda la ayuda que necesita”, explica Otto Greither.² Este biotopo de bosque ribereño alberga casi todas las variedades de árboles existentes en Baviera. Además, Hans y Otto Greither han plantado rarezas como el serbal común o el mostajo y han colgado de los árboles 60 nidales, entre ellos algunos para lechuzas y mochuelos. El bosque cuenta también con un pequeño lago en el que se ha asentado una carpa de río desde la última crecida. Además, los hermanos Greither han creado un huerto de hierbas en el que crecen muchas plantas medicinales. Un cantero de plantas venenosas enseña a los niños qué especies deben evitar. Entre los atractivos de este lugar destacan también el pantano alto, donde crecen especies vegetales raras como la carnívora drosera, y el Museo de la Turba, que permite a los visitantes conocer el trabajo de extracción de este material. En el Alpinum crecen raras plantas alpinas como la orquídea zapatilla de dama o el lirio de fuego. En 2009 se creó también un bosque de helechos con 35 variedades diferentes al que Hans Greither tiene especial cariño. Un gran hotel para insectos y un árbol de las abejas permiten adentrarse en el universo de estas especies animales. Excursionistas y escolares acuden a visitar este refugio junto al Mangfall, a veces son tantos que se requiere de cierta organización ya que llegan en autobuses desde diversos colegios. “El biotopo de bosque ribereño es visita obligada para los escolares muniqueses que vienen a la granja-escuela de Bruckmühl”, explica el antiguo alcalde Franz-Xaver Heinritzi. Pero este biotopo ofrece una atracción más: un pequeño museo de zoología construido en 2003 que Otto Greither ha donado al municipio de Bruckmühl. El pabellón del museo se levanta sobre troncos de roble, protegido de las crecidas de las aguas, y alberga la colección de animales disecados de Adolf Peschke. Este ciudadano de Bruckmühl no solo era un experto en ornitología sino que también disecó –a veces incluso en la cocina de su casa– innumerables animales que morían en el bosque ribereño. En 1997 Peschke donó al municipio unos 500 ejemplares. Como el Museo de Zoología originario estaba lleno a rebosar, Otto Greither cedió el actual edificio de nueva construcción. El proyecto de huerto de hierbas Salus de “Lichtblick Hasenbergl” en Múnich es fruto de un compromiso muy especial. En marzo de 2010 Otto Greither regaló a esta fundación, dedicada a la promoción de la infancia, el huerto de hierbas Salus donde niños de familias socialmente desfavorecidas pueden cuidar y cosechar por sí mismos hierbas y plantas. “Los niños deben experimentar cómo pueden influir por sí mismos en su calidad global de vida prestando atención a su salud desde edades muy tempranas”, explica Otto Greither. El punto culminante del año consiste en la excursión veraniega al biotopo de bosque ribereño. Una merecida recompensa para esos niños que durante el curso escolar se han ocupado con esmero del “huerto de hierbas Salus”. Se trata de “concienciar a las futuras generaciones en el cuidado de la naturaleza y de la propia salud, independientemente de si su origen es humilde o acomodado”, apunta el señor Otto Greither.

Salus Internacional: Saliendo al ancho y vasto mundo

“En el año 1998 donde mejor se vendían nuestras infusiones era en Barbados. El té de menta estaba tan solicitado allí que nuestro cliente nos pidió que retirásemos los palets de transporte de los contenedores. Quería que apilásemos las cajas de té hasta el techo para poder meter más mercancía en el contenedor. Tuvimos que llenar hasta el más mínimo hueco con cajas de té.”

Otto Greither

Otto Greither se dio cuenta muy pronto de los cambios que estaba experimentando el mercado y fue consciente de que no bastaba solo con las “Reformhäuser” alemanas como vía de distribución de sus productos para asegurar la existencia de la empresa a largo plazo. Por eso Otto Greither apostó por la exportación. “Esa fue realmente la clave del fuerte desarrollo de SALUS Haus”, explica el antiguo gerente Hans-Joachim Sutter. A Otto Greither le gusta emprender viajes de exploración, igual que a su padre, y ha conocido en el extranjero a adeptos entusiastas de la Lebensreform interesados en comercializar los productos Salus. Entre ellos ha habido muchos emigrantes alemanes que llevaron a su nueva patria las ideas de este movimiento, pero también gentes de esos países que dan gran importancia a vivir de forma sana.

Viviendo la protección del medio ambiente

“Aspiramos a conseguir que el porcentaje de nuestras materias primas procedentes de agricultura biológica sea lo más alto posible y aumentarlo constantemente a fin de fomentar una gestión económica en armonía con la naturaleza a nivel global.”

Extracto de las directrices medioambientales de Salus

A esta se añadió más adelante una segunda central hidroeléctrica situada en el terreno del cercano biotopo de bosque ribereño. Además, la empresa obtiene electricidad a partir de la energía solar. Dependiendo de la tasa de utilización de las centrales hidroeléctricas, se puede cubrir entre el 70 y el 90 % de las necesidades energéticas mediante producción propia. “Salus recibe el resto de la energía que necesita en forma de electricidad ecológica”, explica Thomas Günther, director técnico de la empresa y encargado de todo lo relacionado con el medio ambiente SALUS Haus. Pero los esfuerzos en materia de protección medioambiental van mucho más allá del abastecimiento de energía. Instalaciones de ventilación con recuperación del calor consiguen que prácticamente no haya que utilizar la calefacción en las salas de producción de Salus en Bruckmühl y de Schoenenberger en Magstadt. También se ha reducido el consumo de agua al mínimo imprescindible mediante la reutilización y unos procesos de depuración optimizados. Cerca del 90 % de los desechos de Salus son de origen orgánico y se aprovechan en una instalación de biogás. Los campesinos abonan sus campos con los residuos que quedan al exprimir plantas para obtener los jugos en la planta de procesado de Schoenenberger. Por todo lo dicho anteriormente es lógico que la “Salusteria”, la cantina de los trabajadores inaugurada en 2015, tenga también una certificación bio. En su construcción se han empleado exclusivamente materiales regionales lo más naturales posible. La calefacción funciona con el calor de escape de la producción y en la cocina se emplea una instalación de ventilación con recuperación del calor. La configuración diáfana del espacio con mucho cristal no solo tiene como objetivo reducir el consumo de energía destinado a la iluminación sino también conseguir que los trabajadores se sientan a gusto durante las pausas disfrutando de la máxima cantidad de luz natural posible. Como no podía ser de otro modo, la cocina ofrece productos alimenticios de cultivo biológico. La empresa piensa siempre en el empleo respetuoso de los recursos naturales a largo plazo y ha asumido un papel pionero en ese terreno. SALUS Haus es el primer fabricante alemán de productos afines a la Lebensreform cuyo sistema de gestión medioambiental ha sido certificado conforme a EMAS (Eco-Management and Audit Scheme) en el año 1996, certificado que ha seguido renovando constantemente hasta ahora, al igual que las empresas del grupo Salus Schoenenberger (desde 1997) y SALUS Pharma (desde 2009). Además, estas tres empresas cuentan con la certificación que acredita el estándar internacional de gestión medioambiental ISO 14001. Nuestra ejemplar protección del medio ambiente ha hecho que en 2014 la empresa haya sido incluida en el “Klimaschutz- und Energieeffizienzgruppe der Deutschen Wirtschaft e.V.” [Grupo para la protección del clima y la eficiencia energética de la economía Alemana, asociación registrada]. La protección de la biodiversidad también goza de la máxima prioridad en Salus. En el año 2000 Salus fue una de las primeras empresas en suscribir el proyecto “Medicina y protección de la biodiversidad” de la fundación dedicada a la defensa del medio ambiente World Wildlife Fund, en forma abreviada WWF. El objetivo consiste en tomar del suelo plantas medicinales silvestres en cantidades que no pongan en peligro su supervivencia. Otto Greither lleva 70 años haciendo realidad el lema de Salus: “En unión con la naturaleza. Comprometidos con la salud”. En 2003 el empresario recibió el título de “Ecomanager del año”, otorgado por la revista Capital y la fundación WWF.

En lucha contra la ingeniería genética agraria

“El problema de la ingeniería genética en la agricultura es que no se puede controlar. ¿Cómo vamos a impedir que las semillas se propaguen ampliamente a través del polen en suspensión en el aire o por la intervención de las abejas o de otros insectos? Las forma de protección ofrecidas hasta ahora no me parecen convincentes y si esto continúa, en un futuro no lejano, no será posible elegir.”

Otto Greither

Criado entre fervorosos seguidores de la Lebensreform, con una alimentación sana y un total respeto por la naturaleza y sus recursos, Otto Greither siempre ha dado mucha importancia al empleo de materias primas lo más naturales posible. Por eso somete sus materias primas, también las que proceden de cultivos ecológicos, a estrictos controles de calidad que incluyen, por ejemplo, el contenido de pesticidas, trazas de metales pesados o incluso radiactividad. Una vez superados los análisis correspondientes, los productos bio de Salus llevan además un sello propio que hace referencia a un estándar de calidad propio de SALUS Haus. Este descarta también el empleo de ingeniería genética en la agricultura y en la mejora de especies vegetales.

Cuando surgió la ingeniería genética agraria en los años 80, Salus apostó conscientemente por la mejora clásica de las especies vegetales en contra de la tendencia imperante entre algunos expertos. Otto Greither rechaza tajantemente la manipulación genética de las plantas porque, en su opinión, su propagación incontrolada destruye los fundamentos de la agricultura biológica. Por eso ha optado de forma selectiva por el cultivo de maíz Bantam libre de ingeniería genética en terrenos dedicados a la experimentación en la sede de Bruckmühl. Como no se puede plantar maíz modificado genéticamente en un radio de 300 metros, ha surgido una superficie protegida frente a la ingeniería genética agraria. En Chile Otto Greither ha creado un arca de Noé para hierbas medicinales y especias. En el terreno de la gran granja existente en Chile se cultivan más de 120 plantas medicinales y frutos destinados a la elaboración de los productos Salus. Greither expone su preocupación en los siguientes términos: “Podría ser que en el futuro solo existiesen en todo el planeta plantas modificadas genéticamente que privarían a los campesinos de todo el mundo de su libertad y a la naturaleza de su estabilidad”. Por eso, para Otto Greither era muy importante otorgar un premio periodístico con motivo de su 85 cumpleaños destinado a aquellos informadores que abordan críticamente las consecuencias de la ingeniería genética agraria. El 28 de octubre de 2010 se celebró por primera vez la entrega del premio periodístico Salus en el Club de Prensa de Múnich. El principal galardón, dotado con 3.000 euros, fue para Manfred Ladewig, redactor de SWR, por su documental sobre la empresa americana Monsanto, titulado “La conspiración genética”. Además, Otto Greither otorgó también un premio a las nuevas generaciones del periodismo y un galardón especial. Greither quedó tan satisfecho con el éxito de este premio periodístico que cada año ha ido aumentando la cuantía del premio. “La ingeniería genética agraria tiene una gran importancia social. Y eso es algo que queremos subrayar aumentando la dotación de este premio. Los reportajes presentados a concurso el año pasado han dejado claro que los periodistas siguen este tema tan complejo con un alto grado de compromiso personal y una profesionalidad impresionante”, comentó el señor Greither. En 2013 se amplió el galardón que pasó a convertirse en el “Premio Salus a los Medios de Comunicación”. Desde entonces no solo se premian reportajes críticos sobre ingeniería genética agraria sino también aquellos que abordan las posibilidades que brinda la agricultura libre de manipulación genética, el desarrollo de nuevas técnicas de cultivo ecológico, el fomento de la biodiversidad botánica, la creación de nuevos bancos de semillas, la reforestación de especies silvestres, etc. Otto Greither ha seguido aumentando la dotación del premio en las siguientes convocatorias con el fin de estimular el énfasis periodístico por estos temas de cara a la opinión pública y para llamar aún más la atención sobre ellos.

100 años acumulando conocimientos sobre plantas e infusiones

Una infusión fue el origen de todas las infusiones de la casa SALUS: la mezcla saludable muniquesa, un componente importante de la cura Salus. Con él se puso la primera piedra de la empresa.

Otto Greither

Para lograr el máximo disfrute (en las infusiones aromáticas) y la máxima eficacia curativa (en las infusiones medicinales) hace falta poner mucho conocimiento y esmero en la elaboración. La historia de las infusiones de hierbas curativas de Salus comenzó hace 100 años, cuando el doctor en medicina Otto Greither elaboró su primera infusión. Lamezcla saludable muniquesa era una fórmula que estimulaba el metabolismo y ayudaba a eliminar el ácido úrico, todo ello forma parte de la “Cura Salus”. Para elaborar esta infusión Greither mezcló veinte hierbas diferentes tales como: anís, hinojo, comino, pensamiento, milenrama y hojas de zarzamora.

En 1916 Greither inauguró la fábrica de Salus en la Türkenstraße de Múnich para comercializar su cura Salus. Sus sanas y ricas infusiones sumaron enseguida muchos adeptos. En 1930 ya había 23 infusiones de hierbas biológicas Salus diferentes, entre ellas una infusión para las vías respiratorias y para combatir la tos, una infusión para el estómago y el intestino, una infusión adelgazante y una infusión tranquilizante para niños. Ya entonces la empresa garantizaba la máxima calidad de sus productos. En la publicación ¡Tesoros curativos de la naturaleza! Infusiones de hierbas biológicas Salus del año 1930, leemos: “Nuestras infusiones de hierbas cultivadas sin abonos químicos ni pesticidas están elaboradas a partir de antiguas formulaciones muy experimentadas. Estas han sido mejoradas para conseguir el máximo efecto posible. Además hemos dado gran importancia a la elaboración de las mezclas con hierbas y sus partes sin trocear, es decir, con hojas, flores, raíces, semillas, pétalos, etc. enteros, sin fragmentar”. El negocio marchaba tan bien que, nueve años más tarde, el doctor Otto Greither adquirió un antiguo recinto industrial en la Schönstraße que reformará y convertirá en su nuevo centro de producción. En 1925 nació también Otto, su hijo mayor, y un año y medio después su segundo hijo, Hans. Cuando los trabajadores salían a los alrededores de Múnich para recolectar plantas los dos hijos de Greither los acompañaban y ayudaban en la tarea. Cuando Otto Greither reconstruyó SALUS Haus después de la Segunda Guerra Mundial retomó la producción elaborando infusiones. Al igual que su padre, dio desde el principio máxima importancia a la calidad de sus infusiones y esto ha de hacerse en la fase inicial, así la selección de las hierbas que Salus adquiere en todo el mundo ha de ser de la máxima calidad y con certificación bio siempre que sea posible. Cada remesa de plantas que llega a Bruckmühl se analiza exhaustivamente en el laboratorio de la empresa. ¿Se corresponde la muestra con la variedad botánica indicada (identidad)? ¿Está libre de abonos y pesticidas, de metales pesados, de radiactividad y de ingeniería genética agraria (pureza)? ¿Su contenido en principios activos alcanza el estándar requerido (riqueza)? Solo entonces las plantas pasan a la fase de elaboración. Esto requiere una protocolarizada batería de análisis y mucho trabajo en el laboratorio. SALUS Haus también da máxima prioridad a un empleo respetuoso de los recursos naturales. Las fundas de las bolsitas de las infusiones se fabrican con hojas de bananero, el hilo es de algodón y está anudado. Para que la tinta de impresión no vaya a parar al líquido si la etiqueta cae por descuido en la infusión, la inscripción que lleva se realiza con rayo láser. Antes de proceder a la liberación para la venta se lleva a cabo una nueva comprobación de las infusiones ya listas para asegurarse de su pureza como producto alimentario o como producto medicinal. Para disfrutar plenamente del placer de tomar una infusión esta tiene que haber sido elaborada con mucho esmero. El surtido de infusiones Salus se caracteriza por los conocimientos adquiridos tras muchos años de experiencia en el manejo de hierbas medicinales junto con costosos controles de calidad. Salus es uno de los pocos fabricantes de infusiones que cubren por sí mismo todo el proceso de producción, desde la materia prima hasta el embalaje final. Todas las infusiones Salus se fabrican en Alemania y no llevan conservantes ni colorantes ni aromas artificiales. Incluso las plantas medicinales que se emplean en las infusiones para consumo alimenticio tienen el nivel de calidad propio de los medicamentos.